Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Machado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Machado. Mostrar todas las entradas

Amparo García-Otero



Cantante y compositora. Estudió Filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Madrid y canto en el Conservatorio de Valladolid. Cinco CDs editados: "Castilla, mi corazón espera", "Pisa despacio", Vivo sin vivir en mí (sobre poemas de Sta. Teresa de Jesús), "Juglares del Duero" (junto al cantautor Nino Sánchez) y "Nadie es más que nadie".

El primer poema que ha seleccionado es de Antonio Machado "Soñé que tú me llevabas", dedicado a su esposa que falleció muy joven.

Los ojos de la tierra es un poema propio que fue clasificado para ser leído y editado en el libro conmemorativo del III Día Internacional de la Poesía en Segovia.



Soñé que tú me llevabas...

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueño, tan verdaderas!....

Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
Antonio Machado

Los ojos de la tierra

Voraces ojos que todo lo contemplan
desde la savia errante que genera los frutos,
desde la llaga eterna de la flor encendida,
desde la vieja lumbre de los siglos,
desde el Edén perdido.

Viejos ojos anclados en el alma del tiempo,
en el sueño impasible de las sombras,
ojos de herrumbre oscura,
ojos que lloran como llora el hombre,
ojos que son los ojos con que al nacer nos vieran
ángeles invisibles que guardan los caminos.

Los ojos de la tierra velan en la distancia,
nos perturba el ardor de su pupila inquieta,
hablan en el silencio de la noche,
convocan el exilio de los desamparados,
que vagan en los surcos del crepúsculo
con las alas perdidas en el rumbo ancestral de los abismos.

Los ojos de la tierra, maternales timones
que nos llevan al punto de las horas
en que una voz eterna nos convoca
hacia la tierra misma,
dulcemente.
Amparo García-Otero

Feliciano Ituero Bravo



Nació en Abades en 1952. Maestro de Educación Especial, folclorista, dulzainero, guitarrista, componedor de coplas y pregonero. Ha formado parte de varios grupos musicales (Tuna de Magisterio; Ronda Segoviana; Salva y Feliciano; Dúo Resurcos…) Ha realizado las transcripciones musicales de varios libros de folclore segoviano, “Agapito, pito, pito”, ”Repertorio Infantil ” y “La Jota” en colaboración con Claudia de Santos, Ignacio Sanz y Luís Domingo y con Isidoro Tejero Cobos “El Cancionero Popular Segoviano” y “Costumbres Segovianas”. Ha creado la banda sonora de varios documentales del escritor y realizador Miguel A. Benito del Pozo. Es autor de los CDs. y libros “ De la Tierra: Canciones y Romances…” y “Canciones y Danzas para los más niños”. Preside la Asociación Cultural “Resurcos” dedicada al estudio y divulgación del folclore segoviano.

La Noria

La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La tarde caía
triste y polvorienta.
Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.
Antonio Machado  
El Pastorcico

Un pastorcico solo está penando
Ajeno de placer y de contento
Y en su pastora puesto el pensamiento
Y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por haberle amor llagado
Que no le pena verse así afligido
Aunque en el corazón está herido
Mas llora por pensar que está olvidado.

Que sólo de pensar que está olvidado
De su bella pastora con gran pena
Se deja maltratar en tierra ajena
El pecho del amor muy lastimado.

Y dice el pastorcico: "¡Ay desdichado
De aquel que de mi amor ha hecho ausencia
Y no quiere gozar la mi presencia
Y el pecho por su amor muy lastimado!"

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado
Sobre un árbol do abrió sus brazos bellos
Y muerto se ha quedado asido de ellos
Del pecho del amor muy lastimado.
San Juan de la Cruz

Romance del milagro de San Marcos y el león

En el día de San Marcos,
un gran suceso ocurrió,
cuando un grandioso circo
en Segovia se instaló.

Entre las fieras del circo
sobresalía un león,
que daba miedo el verlo
por su aspecto tan feroz.

En esa tarde se abril,
en medio de la función,
de una forma increible
el animal se escapó.

Y corriendo endiablado
hasta el Clamores llegó,
y dejó patidifusos
a todos los que encontró.

Hasta que atisbó una cueva
que al final del valle halló
y metiéndose en ella
la fiera se refugió.

El bullicio de la fiesta
que al poco rato empezó,
los cohetes y campanas
asustaron al león.

Llevaban al Santo en andas
con alegre devoción,
al bailar jotas y danzas
con dulzaina y con tambor.

Al presentarse rugiendo
en medio la procesión,
se montó la desbandada
corriendo con gran pavor.

Solamente se quedaron
al alcance del león,
una abuela con su nieto
y la imagen del Patrón.

Y cuando todos temían
que ocurriera lo peor,
desde el interior del Santo
una voz fuerte sonó.

-¡Tente fiera! ¡Tente! ¡Tente!
Y aquel terrible león
al oír esas palabras
en manso se convirtió.

Como si fuera un cordero
se lo llevó el domador;
todo el barrio admirado
entonó cantos de honor.

¡Qué viva siempre San Marcos
nuestro Bendito Patrón,
que nos ha librado a todos
de las garras del león!

Aquí termina el relato
del milagro que ocurrió
en la ciudad de Segovia
con San Marcos y el león.
Texto y música de Feliciano Ituero

Pedro Blanco García


Edad 67 años. Jubilado. Ha ejercido como Maestro rural en varios pueblos, así como en Madrid y Segovia. También ha trabajado como Orientador Escolar e Inspector de Educación. Aficionado a la Literatura en general y al Teatro, en especial. Actualmente coordina uno de los grupos del Club de Lectura de la Biblioteca de Segovia y participa en la dirección de un Grupo de Teatro y Declamación de un centro senior. Asiste con regularidad a diversas actividades culturales y toma parte en algunas de ellas. Esta abonado a varias actividades musicales y teatrales, tanto en Segovia como en Madrid. Lee con asiduidad prosa narrativa, dramática, periodística y de ensayo, así como poesía. Posee un pequeño repertorio de poemas que he memorizado y que recita cuando la ocasión se presta a ello. 



AL ESCULTOR EMILIANO BARRAL

... Y tu cincel me esculpía
en una piedra rosada,
que lleva una aurora fría
eternamente encantada.
Y la agria melancolía
de una soñada grandeza,
que es lo español (fantasía
con que adobar la pereza),
fue surgiendo de esa roca,
que es mi espejo,
línea a línea, plano a plano,
y mi boca de sed poca,
y, so el arco de mi cejo,
dos ojos de un ver lejano,
que yo quisiera tener
como están en tu escultura:
cavados en piedra dura,
en piedra, para no ver.
Antonio Machado

UNA ESPAÑA JOVEN

... Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
la malherida España, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.

Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.

Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.

Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño —herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba—
una alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.

Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejó como un espejo bruñida su armadura
y dijo: "El hoy es malo, pero el mañana... es mío."

Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aun la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.

Tú juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre,
como el diamante clara, como el diamante pura.
Antonio Machado

POR TIERRAS DE ESPAÑA

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero;
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
Antonio Machado

Valentín Orejana García


Setenta años. Nacido en Muñoveros. Maestro. Enamorado del teatro y de la poesía. Todos los años dirigía una obra con sus alumnos de Primaria, primero, y de Adultos, después. Desde que se jubiló forma parte del Grupo de Teatro Senior de Caja Segovia y de otros grupos de la ciudad y participa además como actor en numerosos cortometrajes. Interviene en los Recitales que cada año se realizan en homenaje a Antonio Machado y el año pasado fue uno de los coordinadores de la organización del Recital- Homenaje a Miguel Hernández en Segovia con motivo del Centenario de su nacimiento.


A Giner de los Ríos

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió? . . . Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!
Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
. . . Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas . . .
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.
Antonio Machado


Puedo escribir los versos más tristes esta noche  

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como está la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda